¿Cuan pequeño es lo pequeño?
¿Cuan pequeño es lo pequeño?

Cuan pequeño es lo pequeño?

por Jürgen Döllner

El trabajo investiga cómo se construye la realidad en función de la percepción, la escala y la observación. Tanto en la experiencia cotidiana como en la visión clásica de las ciencias naturales, el mundo suele entenderse como un continuo estable: una sucesión ordenada de objetos y acontecimientos que pueden identificarse, medirse y describirse mediante modelos. Esta idea constituye la base de nuestra manera habitual de conocer la realidad, pero en ciertos límites deja de sostenerse y revela su carácter ilusorio.
Toda descripción de la realidad depende de los modelos que utilizamos, de la escala desde la que observamos y de las estructuras formales que aplicamos para interpretarlo.
El vídeo aborda esta 
relación haciendo visible la transición desde el orden macroscópico, el de los objetos reconocibles, hacia un espacio subatómico dominado por la probabilidad.

El elemento central de la obra es la silueta de un gato, representada inicialmente como una curva continua, regular y suave. Esta forma funciona como un símbolo matemático de un mundo percibido como estable, predecible y calculable, y encarna la suposición de que la realidad puede entenderse como un objeto coherente. A lo largo del vídeo, esta suposición se va poniendo en cuestión de manera sistemática.

En intervalos regulares, esta figura se fragmenta en una multitud de partículas. Esta fragmentación no debe interpretarse como una destrucción, sino como un cambio de escala. El orden visual del objeto se transforma en un campo de probabilidades. Las partículas están presentes, pero no pueden localizarse con claridad; escapan a la lógica binaria de presencia y ausencia. La realidad aparece entonces menos como un estado definido y más como una distribución de posibilidades. 
La pregunta «¿Cuán pequeño es lo pequeño?» señala de forma explícita este cambio. Alude a la relatividad de conceptos como tamaño, pequeñez o extensión, que pierden su significado físico cuando se supera cierto umbral de escala. Este momento se presenta como una ruptura en nuestra forma de conocer, mostrando que la intuición espacial y la objetividad no son absolutas, sino construcciones cognitivas.

Las breves apariciones de la caja de medición concentran el tema de la observación. Este elemento remite a una concepción científica que presupone que la realidad puede determinarse de manera inequívoca mediante la medición. Sin embargo, los cortes rápidos entre la caja vacía, el gato vivo, el gato muerto y la superposición de ambos estados cuestionan esa idea. La observación no se muestra como un acto neutral, sino como un proceso que interviene en la realidad, la produce y al mismo tiempo la limita.
En el fondo de las imágenes aparecen las piezas cerámicas de la exposición, no como simples elementos documentales, sino como formas activas: comienzan a vibrar, desplazarse o fragmentarse. Esta alteración deliberada pone en duda su aparente estabilidad material y cuestiona la idea de permanencia. Incluso aquello que parece sólido y definitivo depende del modo en que se representa.

Las cerámicas animadas funcionan así como una interfaz visual entre el objeto físico y una realidad gobernada por la probabilidad. Hacen visible que la estabilidad no es una propiedad inherente a las cosas, sino el resultado de la escala, la materialidad y la observación. En este contexto, lo digital no actúa como simulación, sino como una herramienta de conocimiento.

Jürgen Döllner

Jürgen Döllner es catedrático de Matemáticas e Informática en el Instituto Hasso Plattner de la Universidad de Potsdam (Alemania).
Su trabajo se centra en la geometría algorítmica, la computación 
visual y la relación entre percepción, modelos formales y realidad física. Este vídeo se plantea como una investigación artística de dicha relación.

© Concha Cuadra – Cerámica artística desde el alma. Todas las piezas están hechas a mano, con un lenguaje propio que fusiona tradición, experimentación y emoción.creado en Bluekea